Por tercera vez consecutiva, los bailarines hurlinguenses Haydée González y Dante Montero realizaron una importante gira por Japón. Estos artistas, que habitualmente coordinan talleres de tango y folklore en nuestro distrito, viajaron acompañados por los solistas de Juan D’Arienzo por una gran cantidad de ciudades japonesas, durante todo un mes.
–¿Cuándo y por qué viajaron por primera vez al Japón?
Dante–: En el año 2000. Veníamos trabajando desde hace mucho tiempo con la orquesta de Osvaldo Requena, y cuando tuvo el primer contrato para trabajar allí nos invitó a participar. En realidad, surgió primero un contrato en EEUU en el 99, donde hicimos una gira de casi cuatro meses, visitando 66 ciudades y llegando además a Canadá y a Puerto Rico. Después, ya en el 2000, hicimos el primer viaje a Japón, otra gira larga también, de casi tres meses.
–¿Cómo es llevar adelante una gira por ese país lejano y extraño pero que ama profundamente el tango?
Haydeé–: Trabajás un día en cada ciudad; estás uno o dos días como máximo en la misma ciudad, y hacés un show o a lo mejor dos en un solo día, como por ejemplo en el caso de Tokio, donde siempre se hacen dos shows.
Dante–: Lo que pasa es que las distancias en Japón son mucho más cortas y los medios de trasporte son tremendamente cómodos. Imaginate que te subís al tren bala y hacés en dos horas 400 kilómetros, y yo para hacer 300 a Olavarría tardo más de cinco horas.
Haydée–: Trabajamos todos los días. Tenés un día libre cuando llegás y después tenés un día libre a mitad de la gira, nada más.
Dante–: Si, cuando la gira es larga tenés uno o dos días de descanso. Durante esta gira tuvimos un solo día de descanso, ya que tuvimos muchísimo trabajo, porque tenemos un amigo bailarín en la isla de Sapporo.
Haydée–: Es un ex alumno mío cuyos padres viven en Villa Tesei. Nos preparó una cantidad de shows que nos obligó a trabajar todo el día, dando clases privadas y clases en las milongas que armábamos. Así que los pocos días de descanso nos la pasamos trabajando. Llegamos a juntar unos ochenta alumnos, y eso que fue una movida así, sin tiempo para preparar nada. Y después vinieron a la milonga a la noche, donde hicimos una exhibición y armamos diferentes movidas.
–Después de la primera gira hubo otra gira.
Dante–: Después volvimos en el 2004 con Requena pero ya con otra empresa, que se llama Sajashi. Volvemos en el 2005 con esta última empresa pero ya sin Requena y haciendo un homenaje a Canaro, con la dirección de Jorge Dragone. Y este año volvimos con la misma empresa y haciendo un homenaje a D’Arienzo, acompañados por sus solistas.
–Esta última gira, ¿tuvo alguna características especial o fue igual a las anteriores?
Haydée–: En este caso además montamos toda la coreografía. Tuvimos la responsabilidad de la elección de las parejas, el desafió fue mucho grande, lo que te llena de más nervios y de más estrés. Lo que armamos fue mucho más lindo, más completo. Armamos algo distinto a lo que están acostumbrados a ver por allá, que su-ele ser canto, baile y nada más. Buscamos cada pequeña cosa de D’Arienzo, adecuando el baile a su estilo y el vestuario de acuerdo a la época en que brilló D’Arienzo; armamos diferentes historias y escenografías.
Dante–: Si, les complicamos un poco la existencia... Les pedimos diferentes cosas para armar justamente estas escenografías. Por ejemplo, hay un tango de D’Arienzo que se llama ‘Hotel Victoria’, entonces nos bajaban un cartel con ese nombre sobre el escenario donde además armábamos un pupitre y otras cosas. Fue tremendo.
–¿Actuaron en lugares grandes o más bien pequeños?
Dante–: No sabés lo que son los teatros de Japón... El teatro más recóndito, más pequeño que encontrés es más grandes en algunos casos que el mismo pueblo. No te puedo explicar... Y si te toca actuar en los teatros sinfónicos, como generalmente nos tocó en toda esta gira, que no tienen ni telón ni fondo, ya que hay gente a tus espaldas, como en el caso de Tokio, ni hablar...
Haydée–: Los escenarios por lo general son inmensos. Nunca te vas a encontrar con algún escenario donde digas no tengo lugar. Está la orquesta completa arriba y sobra escenario para todos lados. Hay además camarines a los costados para hacer los cambios rápidos de vestuarios. Esta todo muy bien organizado.
Dante–: Además está todo para que vos vayas a hacer lo que sabés hacer, que en nuestro caso es bailar. Tenés todo a tu disposición, no te ocupás de nada más que no sea hacer tu trabajo. Por ejemplo, para que no patines te dan unas gomitas que te las adherís en las suelas de los zapatos y de esa manera no te caés. Está todo programado para que trabajes tranquilo.
–¿Como son recibidos en Japón?
Dante–: No se puede explicar... Lo de Japón es increíble, no salimos de nuestro asombro. En esta gira me comentaba el empresario que las presentaciones fueron onda delivery, a pedido: eligieron hacer un homenaje a D’Arienzo, lo que te demuestra que algo conocen del tema. Cada año que vamos, y esto seguro lo compartimos con Haydeé, no salimos de nuestro asombro. Porque si vamos con un espectáculo de D’Arienzo se llena, si es con uno de Canaro se llena y si es con uno Piazzolla también se llena.
–Entonces aquello que el tango es pasión en Japón no es una exageración.
Dante–: Y además lo que saben y lo que conocen de tango, es increíble.
Haydeé–: Lo que yo noto es que por lo general ellos quieren el tango más clásico. No la van demasiado con el tango muy volado, muy moderno. Por ejemplo, cuando los japoneses vienen para acá no quieren que los llevemos a las cosas for export, no les interesa, quieren ir a la milonga, donde realmente se baila tango. Sí les encanta hacer figuras con la danza.
Dante–: Les gusta que les presentes historias, pequeñas historias. Nos les traigas algo que sea para pensar demasiado, una historia muy compleja. Por ejemplo, lo que te contaba que hicimos con el tema ‘Hotel Victoria’, donde bajamos un cartel con el nombre del lugar, donde había un conserje que después baila, ese tipo de cosas.
Haydeé–: Hicimos además una escenografía como de conventillo, ese tipo de cosas. Fue todo realmente increíble.
Ya de vuelta en nuestro país, ambos artistas retomaron sus clases en Hurlingham y coordinaron y participaron del festival de danza que se llevó a cabo el último domingo de noviembre en el Centro Cultural Municipal, en Villa Tesei, donde exhibieron su arte con el mismo talento que en Japón.
R.C.